Le miré a los ojos y sentí morir al hacerlo, sus pupilas verdes estaban sumergidas en lágrimas que poco tardarían a recorrer su rostro níveo. Se mantenía con la cabeza gacha, sin comentar nada, en silencio, aportando más tensión a la conversa.
- ¿Y que se supone que debemos hacer? -pregunté.
- ¿Realmente crees que yo lo sé? Como si no fuesen ya suficientes las dudas que me inundan la cabeza -respondió con la voz rota, completamente quebrada- te amo, de eso es de lo único de lo que estoy realmente seguro.
- Entonces aceptarías.
- ¡No! Joder. ¿Sabes lo que es libertad?
- ¡Sí! Y amar es ser libre.
- Te equivocas -protestó- no tienes ni puñetera idea de lo que dices, solo eres una niña.
Un tremendo malestar recorrió cada una de las partes de mi cuerpo. "Solo eres una niña", ¿me veía únicamente así? Una niña... sí, una estúpida cría que había esperado como una autentica imbécil para darse cuenta tarde de que había malgastado horas, días, meses... demasiado tiempo de su vida.
- Si eso crees. Quedate aquí. Cuando veas que nadie te llega a querer como yo lo hice en un pasado llámame porfavor, será un placer reírme de ti. -hice ademán de salir de la habitación pero una mano se aferro a la manga de mi camisa- Súeltame, por favor.
Recogí mis cosas y me fui. Días más tarde me dí cuenta de que, aun ser por mi bien, la decisión que había tomado dolía demasiado. El era mi vida, mi presente, mi pasado y mi futuro.
El otro día el médico vino a verme, me dijo que me quedan apróximadamente dos semanas de vida. Culpa a una enfermedad terminal pero yo no le creo. Estoy muriendo de amor.
diumenge, 4 de gener del 2009
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¡buah!
ResponEliminaLa parte real me suena, hay parte dos?
quiero maas
me a encantado tia!
unbesazoo
TEQUIIERO
la mejor chaval!
Que preciosidad
ResponEliminaSigue así
Feliz año!
Besos
Nat